Su humilde escritor del artículo de hoy es miembro de la Comisión Directiva. Y últimamente ha estado leyendo actas viejas de reuniones prehistóricas de la CD, para entender mejor cómo se ha ido desarrollando todo en Hebraica.
Como una persona conocida por su obsesión con los procesos formales y la documentación, y que siempre prioriza tomar notas de cada reunión a la que asiste — por supuesto que disfruto bastante el hecho de poder acceder a otras notas de reuniones y leerlas. Las actas son una ventana a otro mundo, y, en este caso, al pasado: ¿cuáles eran los problemas con los que lidiaban? ¿Y las cosas que sentían pero que no decían? ¿Se habrán dicho cosas que no fueron registradas en las actas oficiales? Es un ejercicio estimulante utilizar lo que tenemos… y después tratar de reconstruir la historia de lo que sucedió.
El otro día, mientras revisaba algunas actas en nuestra hermosa sede de Sarmiento, me pregunté: «Mmmm — ¡podría ser interesante revisar actas muy pero muy viejas, de los primeros años de la historia de Hebraica!». Así que, trabajando con el maravilloso equipo de Sarmiento (especialmente con Clarita, que siempre está dispuesta ayudar), comencé a revisar algunas actas antiguas.
Muchas actas viejas son muy, pero muy interesantes — y escribiré más artículos en el futuro sobre algunos temas específicos.
Pero, hoy, quiero compartir algo gracioso que encontré. En la Asamblea Ordinaria del 15 de octubre de 1929 —¡que, según las actas, contó con asistencia perfecta!—, se registraron los nombres de cada uno de los asistentes y sus firmas.
Al observar detenidamente la lista, quedé en shock por la cantidad de apellidos reconocí:
- Joselevich (¿tal vez pariente de mi amigo Bernardo?)
- Fingermann (¡¿tal vez pariente de mi amigo Bernardo—el mismo?!)
- Groisman (¿tal vez pariente de mi amigo José?)
- Fucks (¿tal vez pariente de mi vecino?)
- Federman (¿tal vez pariente de mi amiga norteamericana Sarah?)
- Y así sucesivamente… ¡Y así sucesivamente…!
Por eso, quería compartir con todos ustedes el registro de asistencia de la reunión — así como también las actas oficiales y formales de la reunión.
No estoy completamente seguro de si son confidenciales o públicas — pero como ya pasaron 97 años, me voy a arriesgar y las voy a compartir abiertamente en público para todos.
¡Espero que todos disfruten leyendo estas actas tanto como lo hice yo!






















