El encuentro del sábado 2 de agosto comenzó con una reflexión del coordinador del grupo sobre Tisha B’Av, fecha clave del calendario judío que marca una jornada de duelo nacional. Este día —el noveno del mes de Av— está asociado con múltiples tragedias históricas que afectaron al pueblo judío. Entre ellas, destacan las destrucciones del Primer y Segundo Templo de Jerusalén, hechos que dieron inicio a siglos de exilio y persecución.
También se recuerda la caída de Betar (135 e.c.) durante la rebelión de Bar Kojba, seguida por la brutal represión del emperador Adriano, y diversas expulsiones en la Edad Media, como las de Inglaterra (1290), Francia (1306) y España (1492). En la memoria contemporánea, algunos estudiosos vinculan simbólicamente esta fecha con eventos de la Shoá, como la aprobación de la «Solución Final» por parte del régimen nazi. Tisha B’Av representa, así, un compendio de momentos trágicos que han marcado profundamente a la identidad y memoria judías.
Luego, el Dr. Ruskolekier brindó una charla centrada en el polémico y reciente conflicto conocido como la guerra de los 12 días, que involucró a Israel, Irán y Estados Unidos en una escalada militar sin precedentes. Afirmó que Israel actuó con determinación y silenciosamente para impedir que Irán se convirtiera en una potencia nuclear. «Israel no consultó ni esperó aprobaciones internacionales. Tomó una decisión quirúrgica y letal: eliminar esa amenaza», señaló. La operación, llevada a cabo en estrecha coordinación con Estados Unidos, logró desarticular buena parte de la infraestructura nuclear y militar iraní. Fueron destruidos misiles, arsenales, fábricas de defensa y componentes estratégicos. Además, se eliminó a altos mandos del régimen y a científicos clave del programa nuclear.
Cuando la capacidad ofensiva de Irán ya estaba debilitada, EE.UU. lanzó un ataque con bombarderos estratégicos que selló la ofensiva, reconfigurando el equilibrio militar en Medio Oriente. El 23 de junio de 2025, Irán respondió lanzando 14 misiles contra la base aérea de Al Udeid en Qatar, dirigida a fuerzas estadounidenses. Aunque no hubo víctimas, el incidente generó una intensa actividad diplomática. El presidente Trump propuso un alto el fuego, que si bien ayudó a frenar la escalada, nunca fue formalizado mediante un acuerdo firmado.
La charla continuó con un análisis del conflicto entre Israel y Hamás. El Dr. Ruskolekier recordó que el 15 de enero de 2025 se anunció un acuerdo de alto el fuego entre ambas partes, mediado por EE.UU., Egipto y Qatar, con el objetivo de intercambiar prisioneros y poner fin a los combates en Gaza. Sin embargo, las negociaciones se estancaron por la negativa del primer ministro Netanyahu a aceptar un alto el fuego permanente si Hamás seguía al mando de la Franja.
«El conflicto continúa. Seguimos perdiendo soldados en el intento de rescatar a los rehenes que Hamás aún retiene. No quieren negociar, porque su estrategia es la guerra del desgaste”, afirmó. Según sus palabras, la gran incógnita hoy es qué pasará con Gaza y quién la gobernará. Lo que sí dejó en claro es que Israel no permitirá que Hamás conserve el control.
«El objetivo de Israel es lograr una convivencia pacífica y duradera. Para eso, es necesario que Gaza tenga un futuro libre de terrorismo y odio», concluyó.
