El antisemitismo no es un tema judío

Hebraica article 15 2024-03-27

Por Diana Wang

Estoy cansada de hablar de antisemitismo. Harta. Agotada.

¿Por qué tengo que explicar yo el antisemitismo? ¿Por qué tengo que encontrar yo la manera de erradicarlo? ¿Por qué? ¿Porque soy judía? ¿Por qué los judíos asumimos la tarea de inventar módulos pedagógicos, gestionar el milagro de la disolución del prejuicio, esclarecer, informar, explicar? ¿Por qué nosotros? Estoy harta de cargar con ese peso.

Cuando a Jack Fuchs, sobreviviente, le preguntaban por qué la Shoá, decía: “¿Por qué me pregunta a mi? ¡pregúnteselo a los nazis…!”

¿Por qué los judíos debemos explicar el antisemitismo? No lo hemos creado, fuimos -somos- sus víctimas. Podemos dar seminarios enteros acerca de las variadas maneras en que hemos sido atacados a lo largo de los siglos, pero ¿eso nos da autoridad para explicarlo? ¿Acaso se le pide a la mujer golpeada que explique la personalidad del golpeador? ¿Acaso se le pide a quien fue violado que explique la patología de su violador? ¿Acaso se le pide a la víctima de un delito cualquiera que explique la criminalidad del delincuente?

¿Por qué debemos ser los judíos los que elaboremos teorías y creemos mecanismos para erradicar el antisemitismo? ¿Será tal vez porque otros no lo hacen? Estoy harta de hacer el trabajo que deberían hacer los demás. A decir verdad, tampoco todo lo que hicimos, aunque mucho, fue suficiente. El antisemitismo goza de una excelente salud.

Tal vez no debiéramos ser nosotros los encargados de asumir esa responsabilidad. A pesar de lo que creen los antisemitas, no tenemos el poder de influir en la opinión de nadie ni menos aún de cambiar prejuicios.

Además, estamos afectados directamente, y ¿quién presta atención a los argumentos de la víctima? Raya en lo ridículo pretender que la víctima modifique al victimario. El victimario y sus allegados tienen ese poder. Lo generó la cristiandad, lo regó el fascismo y hoy lo reverdecen el islamismo radical y las izquierdas bienpensantes. La Iglesia, desde Nostra Aetate en 1965 ha emprendido una tarea de reversión de la lacra del antisemitismo y algunos, pocos por el momento, han advertido que es una cuestión que atañe al mundo civilizado, que excede por mucho a lo judío. Es que el antisemitismo no es un tema judío. Ya desde Hajj Amin al-Husayni, el muftí de Jerusalén que apoyó al nazismo y se reunió con Hitler en 1941, la no aceptación de la partición de la tierra por parte de los árabes y su éxodo, los triunfos bélicos de Israel en cada uno de los ataques que recibió, generaron que el antisemitismo fuera una de las banderas del islamismo radical. La exitosa campaña que condujeron en los medios y las redes contaminó hoy a las buenas conciencias de una izquierda que se dejó seducir por el relato de las víctimas palestinas en manos del supuesto ocupante israelí, “vil, cruel, diabólico” (todo parecido con las acusaciones medievales contra los judíos no es coincidencia).

Estoy harta de mostrar mis heridas, de buscar porqués, de luchar contra la ignorancia y el prejuicio. Estoy harta de tener que justificarme y dar razones para tener los mismos derechos que todos los demás. Estoy harta de decir una y otra vez que “tengo ojos, manos, órganos, alma, sentidos y pasiones igual que todos, me alimento con los mismos manjares, recibo las mismas heridas, padezco las mismas enfermedades y me curo con iguales medicinas, tengo calor en verano y frío en invierno, si me hieren sangro, si me hacen cosquillas río, si me envenenan muero” (gracias Shakespeare).

Harta de explicarle a la derecha que no tengo cuernos, que no soy comunista. Harta de explicarle a la izquierda que no soy poderosa ni explotadora y de mostrarle a las feministas su doble vara cuando eligen a qué mujeres defender. Harta de la Unesco y la UN y los defensores retóricos de DDHH que cacarean buenas intenciones solo en los papeles. Harta de esa izquierda siniestra y enceguecida en la que, sorprendentemente, hay algunos judíos que se atacan a sí mismos.

Harta con un hartazgo animal, visceral, total. Y digo ¡basta! Basta de defenderme de nada. No hice nada. Si puedo evitarlo no me dejo pegar más y si mis palabras, porque soy judía, están descalificadas, es hora de callar lo dicho tantas veces y tan pocas escuchado.

La voz judía obviamente no tiene la capacidad de diluir el antisemitismo. Pide a gritos las otras voces. La cristiana, la musulmana, la de los defensores de la justicia social. Pareciera que no advierten el modo en el que el antisemitismo corroe y pervierte a la sociedad toda y cuánto lastima la trama de la convivencia. Igual que el cáncer no es un tema exclusivo del órgano afectado porque todo el cuerpo está enfermo, contaminado y en peligro, el antisemitismo no es un tema judío. Una sociedad que legitima y admite que una pequeña parte de sus miembros no tiene los mismos derechos legitima y admite la idea de que cualquier grupo puede estar igualmente amenazado. No es una sociedad segura ni confiable para nadie. Aceptar que un pueblo sea exterminado solo por haber nacido, o que un país sea destruido porque a los vecinos les afectan las decisiones de su gobierno, sienta el precedente de que eso es algo que se puede hacer. Hoy “no es por mí” pero “cuando vengan por mí, no quedará nadie que proteste” (gracias Niemöller).

El antisemitismo, que atraviesa clases sociales y partidismos políticos, corrompe la moral social básica que sustenta la convivencia posible. Frenar su crecimiento es por interés de todos. ¿Es que no lo ven? No, tristemente creo que no lo ven y, lo que es peor: ¡no ven que no ven!

¡Hermanos cristianos, hermanos musulmanes, hermanos de derechas y de izquierdas, les pasamos la posta! Ustedes conocen perfectamente los recursos para la propagación y difusión de ideas y relatos, úsenlos hoy para combatir al antisemitismo que corroe las entrañas de la humanidad. Son varias las amenazas que se ciñen sobre nuestro mundo. El antisemitismo es una de ellas. “¡Aux armes citoyennes! ¡formez vos bataillons!”, reivindiquen el derecho a existir de todo ser humano, crea en lo que crea, se vea como se vea, viva como prefiera vivir. La tarea es ciclópea porque deberá incluir todos los frentes: el bélico y el mediático, cada iglesia, cada mezquita y cada escuela, universidades y corporaciones, la mesa familiar y las redes sociales.

Con la misma convicción con la que algunos de ustedes lo instalaron, encaren la lucha contra el antisemitismo. Nosotros no hemos podido y yo, visto mi estruendoso fracaso, me rindo.

Está en vuestras manos porque el antisemitismo no es un tema judío.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar


Deprecated: ¡La función get_the_author_ID ha quedado obsoleta desde la versión 2.8.0! Usa get_the_author_meta('ID') en su lugar. in /home/hebraica/public_html/wp-includes/functions.php on line 6131

Deprecated: ¡La función get_the_author_ID ha quedado obsoleta desde la versión 2.8.0! Usa get_the_author_meta('ID') en su lugar. in /home/hebraica/public_html/wp-includes/functions.php on line 6131

Deprecated: ¡La función get_the_author_ID ha quedado obsoleta desde la versión 2.8.0! Usa get_the_author_meta('ID') en su lugar. in /home/hebraica/public_html/wp-includes/functions.php on line 6131

Deprecated: ¡La función get_the_author_ID ha quedado obsoleta desde la versión 2.8.0! Usa get_the_author_meta('ID') en su lugar. in /home/hebraica/public_html/wp-includes/functions.php on line 6131
Débora es socia de Hebraica, Directora de la Biblioteca Popular «Alberto Gerchunoff» y Asistente del Departamento de Cultura de Hebraica.

Categorías

Artículos populares

La Sociedad Hebraica Argentina cumple 100 años el 16 de abril, y hablar de su centenario es, en realidad, hablar de una parte sustancial de la historia social, cultural y comunitaria de la Argentina moderna. No se trata solo de una institución: es un símbolo vivo de integración, identidad, construcción colectiva y transformación.
Hebraica tuvo el honor, el sábado del 19 de julio por la noche, de recibir a Christine Folch, Prof. titular de la Universidad de Duke en Estados Unidos y autora del libro «The Book of Yerba Mate: A Stimulating History.»
El 16 de abril de 2026, la Sociedad Hebraica Argentina cumplirá 100 años. Y si hay alguien que puede aparecer como sinónimo de Hebraica es Mario «Chapa» Kuzniec. Chapa dialogó con Vis á Vis sobre su historia en el club como socio, como deportista y también como profesional. Qué significa Hebraica en su vida, la gente, sus amigos, las Macabeadas compartidas con sus hijos y la camiseta, entre «miles» de anécdotas.

Artículos recientes y sugerencias

En el marco del inicio de sus actividades 2026, el Grupo IAJAD conmemoró el Día Internacional de la Mujer con un encuentro especial realizado el sábado 7 de marzo en el Salón Dorado. La jornada reunió a cerca de 200 asistentes y estuvo dedicada a reflexionar sobre el rol de la mujer a través de testimonios, historias de vida y expresiones artísticas.
Nuestro boletín semanal, recargado.

Notice: ob_end_flush(): Failed to send buffer of zlib output compression (0) in /home/hebraica/public_html/wp-includes/functions.php on line 5481