Organizada por el Grupo IAJAD, el pasado sábado 5 de julio se llevó a cabo en Hebraica Pilar una experiencia vivencial distinta a las que habitualmente ofrecemos. Fue, sin dudas, una actividad para el alma, ya que no abordamos un tema cultural o histórico, sino que nos enfocamos en algo profundamente humano: los sentimientos personales y la vivencia del amor.
Inspirados en el proverbio judío que afirma que “sólo el amor nos da el sabor de la eternidad”, desarrollamos una propuesta centrada en el Buen Amor: ese amor sano que nutre, acompaña, fortalece y promueve el crecimiento mutuo. Un amor que no resta, sino que suma; que no limita, sino que impulsa a madurar, a comprenderse y a vincularse de manera auténtica.
Durante el encuentro, hablamos del amor en sus múltiples formas: el amor de pareja, el amor hacia los hijos y nietos, el amor por la familia, por los amigos y —quizás el más desafiante— el amor hacia uno mismo. Acompañamos la reflexión con ejercicios corporales y dinámicas que ayudaron a los participantes a conectar con sus emociones y entre sí, en un clima de respeto, contención y apertura.
El amor, aunque difícil de definir, es esencial para la salud emocional. Vivir con amor deja huellas profundas en quienes nos rodean, y esas marcas perduran incluso cuando ya no estamos. El amor verdadero, el que nace desde lo más genuino de nuestro ser, tiene el poder de trascender.
El objetivo de esta propuesta fue que cada participante pudiera llevarse una semilla de reflexión para aplicar en sus vínculos cotidianos, con la esperanza de que ese buen amor se multiplique en cada encuentro, en cada gesto, en cada palabra compartida.
La actividad estuvo a cargo del Lic. Mauricio J. Strugo, reconocido psicólogo y sexólogo, terapeuta de parejas y familias, docente, columnista en diversos medios y autor de varios libros, además del podcast HDP – «Hora de Pensar«.
Fue una jornada íntima, enriquecedora y movilizadora, que nos recordó que el amor —cuando es sano, libre y consciente— puede ser el motor más poderoso de nuestras vidas.



